Hace poco recibí esta prosa por correo
electrónico. Me hizo meditar y reevaluar dónde estaban
mis prioridades.
En medio del mundo en el que vivimos, con los tiempos que se nos acortan,
las responsabilidades que tenemos, se nos hace difícil dejar
de mirarnos y ver qué pasa con el que está a mi lado.
Seguramente vivas rodeado de gente, amigos, compañeros con
quienes compartes gran parte de tu tiempo, familiares, vecinos...
Pero, ¿qué sabes de ellos? ¿Conoces su interior,
sus necesidades, sus problemas, inquietudes...?
Sería bueno separar un tiempo para estar con el otro, para
interesarnos en él, para compartir tu casa, tu ayuda, tu amistad.
Jesús también está cerca tuyo, atento a tus necesidades,
a escuchar tus inquietudes, a recibirte en sus brazos fuertes y amorosos
en momentos de dificultad o de tranquilidad.
No importa quién esté a tu lado,
recuerda siempre que Dios te ama, te conoce
por tu nombre y espera por ti.