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Pasaron las vacaciones, algunos al aire libre, otros disfrutando de la playa y otros terminando los exámenes pendientes del año pasado. Sea como sea, un nuevo año empezó y seguramente tendrás muchas expectativas.

¿Qué esperás de este año? Nuevos amigos, nuevas experiencias, seguramente tendrás que tomar decisiones, hacerte cargo de nuevas responsabilidades. Y también podés preguntarte ¿cómo voy a hacer?

La Biblia cuenta la historia de un muchacho que desde jovencito supo que sería rey de Israel. Su nombre era David. ¡¡Qué responsabilidad!! Gobernar, dirigir un pueblo, personas que eran mayores que él, un rey que lo veía como su rival y lo perseguía ...¡¡Cuántas responsabilidades para alguien tan joven!! ¡¡Cuántos peligros debió enfrentar!! Sin embargo él siguió adelante .... (Si querés conocer su historia la podés leer en la Biblia, en los libros de Samuel y Reyes)

¿Cuál fue su secreto? En los Salmos, himnos que David escribió, nos revela cómo lo hizo. 

“Encomienda a Dios tu camino y confía en Él

y Él hará” (Salmo 37:5)

El joven rey David vivió circunstancias muy peligrosas: ejércitos persiguiéndolo, huyendo en la noche, viviendo en cuevas, no podía llevar consigo a su familia ni exponerla a los mismos peligros que él pasaba. Pero aprendió a confiar en Dios. No veía esto como una debilidad ni como cosa de gente mayor. David aprendió a confiar en su Dios Todopoderoso cada día de su vida. En momentos difíciles y en la quietud de su reinado.

Cuando él dice “encomienda”, nos aconseja que dejemos en las manos de Dios nuestro camino, nuestra vida. Que dejemos en sus manos nuestras decisiones, elecciones, lo que haremos y lo que dejaremos de hacer. ¿Por qué? David estaba convencido que Dios sabía mejor que él lo que le convenía. ¿Difícil de creer? Dios es nuestro Creador, nos conoce mejor que cualquiera y sabe cuál es el mejor camino en nuestra vida. Por eso la parte más difícil del este consejo es “confía en Él” ¿Cómo confiar en Alguien a quien tal vez no conocés? Dios te está extendiendo su mano para que lo conozcas, para darte su amor y su perdón. Él envío a su Hijo Jesús para que en una cruz muriera y perdonara cada uno de nuestros pecados. Por eso la decisión de conocer y confiar en Dios es tuya.

Pero el texto no termina allí, sino que tiene una promesa: “Él hará”. Dios actúa siempre y su modo de actuar es el que más nos beneficia y alegra nuestras vidas.

Por eso, no importa cuántas previas te quedaron, sino cómo vas a vivir este año que empezó.

Gabriela de Aprikian.

 

 

 

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