Una noche cierta dama le dijo a su esposo:
- "La sirvienta hoy se robó dos
toallas"
- "¿ De
veras?" contestó el esposo.
-"Hay gente así. ¿qué toallas
se robó? "
- "Las
dos que sacamos del hotel donde paramos el verano pasado" contestó la
señora.
Hay mucha gente así, no te parece? Son personas que no se les
ocurre robar un banco ni asaltar una tienda, pero muy tranquilamente
se llevan ceniceros, toallas, o cucharitas o cualquier otra " cosita " que
puedan, de dónde puedan.
¿Qué diferencia hay? La única diferencia reside en el valor
de lo hurtado, pero de todas formas es un robo.
Hay
muchas maneras de robar :
Roba aquel que se aprovecha de la debilidad de otra persona para
despojarlo.
Roba
el patrón que se aprovecha de su empleado para pagarle
el sueldo mas bajo posible.
Roba el empleado que no cumple bien con sus tareas.
Roba el que no paga sus deudas.
Existen muchas formas de robar, aunque éstas se disfracen con otros nombres.
Hay personas que nunca violentaron una caja fuerte, ni asaltaron un banco
a mano armada, ni nunca se metieron en una casa de noche para robar, y
que sin embargo son ladrones.
La Biblia dice " NO ROBARÁS ".
¿Pensaste alguna vez que podrías llegar a ser un ladrón?
Hay circunstancias que nos tientan a quedarnos con algo que no nos pertenece
o con algo que no pagamos: eso es robar ya que le pertenece a otro. La Palabra
de Dios es muy clara: sólo podemos y debemos obedecerla.
¿Qué te
parece si das marcha atrás y recordás
si hay algo que debés devolver, o pagar o restituir?
Dios quiere que procedas de esa manera en tu vida. Él te ama
, y te dejó mandamientos para obedecerlos. Son muy claros y
específicos,
y el octavo mandamiento es NO HURTARÁS.
En un Colegio un profesor descubrió que en una prueba de matemáticas,
varios alumnos se habían copiado entre sí. Les pidió que
se quedaran después de clase, y sin reprenderles, les mandó copiar
estas palabras : " La medida del verdadero carácter de
un hombre es lo que hace ,sabiendo que nunca ha de ser descubierto"
¿ Seríamos honrados si nadie nos controlara? ¿Somos absolutamente íntegros
de corazón?
No podemos alcanzar este nivel de moral solos. Cristo tiene que tomar el
control de nuestra vida para que podamos alcanzarlo.
Extraído de " GUÍA PASTORAL LOGOI " Tomo
6 por T.T. Crabtree
Comentarios : PRISCILA BOYADJI de CALATZIAN