Otro de los temas que el Señor Jesús enseñó fue acerca de la ira.

Esto es muy feo y triste. Pero ocurre a menudo.

 

Se enojan los niños contra los niños, los adultos contra los adultos, los adultos contra los niños.
A veces porque dos niños se enojan entre sí, se enojan sus familias, y hasta sus vecinos.


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Cuando el presidente de un país, se enoja con el presidente de otro país ya sea por territorios, por petróleo, es tanta la ira que no les importa declarar una guerra, aunque se tenga que morir gente inocente.

 

La ira es más peligrosa de lo que nos imaginamos.

 

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