Es
así que leyendo este libro descubrí una
manera de expresar y de dar una respuesta
alternativa a uno de esos temas:
EL SEXO
Sin duda
esta sociedad ha endiosado y está manejando este asunto
desde una
perspectiva
de “mercado” y de “ganancia”,
vaciando realmente su contenido y
haciéndonos
creer que eso es bueno, porque la vida hay que vivirla, por lo tanto
no
hay que pensar.
Vivimos
en un mundo donde la bandera es la “libertad sexual”.
Hoy confundimos
libertad
con libertinaje y entonces desde la TV hasta la literatura se maneja
el tema
reduciéndolo
al acto sexual propiamente dicho, vaciando así el
contenido del mismo.
Alguna
vez te preguntaste ¿por qué en
una sociedad donde hay tanta libertad sexual
a su vez hay tanta insatisfacción, separaciones y problemas
físicos tanto en hombres
como en mujeres con respecto a este tema?
Hoy
estamos bombardeados de imágenes y palabras, algunas sutiles
y otras descaradas referentes a
l sexo. En las revistas
que llegan a nuestros hogares , o por internet,
o por la TV, o la radio, podemos escuchar sobre temas tales como: “Los placeres
de la libertad sexual” junto a “Los problemas
de la libertad sexual”. Más aún “La
soledad sexual del hombre”, o un psicólogo
podrá hablar sobre “La autoconfianza y
el atractivo sexual”; o “Cómo obtener más
satisfacción en las relaciones sexuales”.
No
importa si eres soltero, casado, joven o anciano: ¡estamos
en un mundo sexual,
viva
el sexo! Todos los ámbitos parecen propicios para hablar
del tema pero en
ninguno
se da una respuesta certera y convincente, que tenga fundamentos para
realmente
ofrecer una alternativa para todas las personas como tu y como yo que
frente
a este tema somos demasiados vulnerables y podemos salir muy golpeados.

En
EEUU hay más de un millón
de parejas no casadas que viven como si lo estuvieran
y cada vez son más los jóvenes que participan
de las relaciones fuera del matrimonio.
En la actualidad los adolescentes y jóvenes vivimos
bajo la presión de tener
que estar siempre listos para entrar en acción. Para
algunos esto está siendo “liberador” para
otros está siendo “devastador”.
¿Cómo
vive la mujer esta libertad? Las relaciones que surgen como un juego
o algo divertido,
resultan generando sentimientos de enojo, culpa, aislamiento y autorechazo;
conjuntamente con el sentimiento de sentirse usada, entre otras cosas.
La mujer está obligada a ser libre, sensual, sexual,
y sin inhibiciones, y cuando
no alcanza eso, entonces se siente frustrada y es abandonada.

¿Qué pasa con el hombre? Ellos también
sufren. El hombre oscila entre el mito y el deseo de que en una noche es posible disfrutar de una amorosa intimidad
pero
nunca
lo logra. Las relaciones sexuales se han reducido a ser “un
juego”, “una diversión”, “una relación natural”, “dos
adultos que se ponen de acuerdo para pasar un
buen momento”.
Sin
embargo los planes de quién inventó el sexo eran
mucho más profundos y
simbólicos que el simple apareamiento, parecido al de dos animales.
La información más amplia al respecto se originó hace 3500 años,
cuando Moisés escribió en el Génesis,
que "Dios
creó al hombre a su imagen y semejanza,
a imagen de Dios, varón y
hembra lo creó". Desde
allí en
adelante no se puede ser humano sin ser hombre o
mujer.
Cada uno por su lado es incompleto, por ello en Génesis
2:24 agrega “Por tanto,
dejará el hombre a su padre y a su madre y se unirá a
su mujer y serán una sola
carne”. En ningún momento se menciona la relación
esporádica y casual. Al contrario
se refiere a una unión definitiva y continua entre
el hombre y la mujer.
La
relación
sexual que fue creada por Dios tiene mucho significado. No es simplemente
algo que se “hace” o se “tiene”,
sino que es el resultado de una unión espiritual,
emocional y física entre dos seres hombre y mujer.
La
expresión sexual crece y se desarrolla como resultado de
la unión permanente y continua
y en creciente maduración entre sexos opuestos. Es
la máxima evidencia de
la unidad que Dios creó para expresar amor.
Algunas
personas consideran que es importante tener relaciones sexuales antes
del matrimonio
para comprobar la “compatibilidad”. Eso es
un error, porque en la mayoría de
los casos la unión física anda bien. El asunto es
la unión en las otras áreas de la pareja,
fuera de una cama. La compatibilidad
pasa por el complementarse mutuamente en toda la plenitud de la persona
y en el entender lo que significa darse por
completo al otro. En los planes de Dios, cuanto más unidad
espiritual y emocional
tiene una pareja, mejor será su vida sexual al ir
madurando y desarrollándose
con el tiempo.
En
una Universidad le preguntaron a un profesor cristiano de ochenta
y cuatro años:
- “Dígame profesor, ¿cuándo se deja de
disfrutar de las relaciones sexuales?”.
- Y el contestó: “No lo sé, pero debe ser en algún
momento luego de los ochenta
y cuatro años”.
Y
es así como
fue creado. Esta clase de unidad, gozo, y placer no puede ser lograda jamás
en una relación
ocasional de una noche. En realidad, puedes crecer solo dentro
del matrimonio, por todo lo que implica dicha unión.
El
matrimonio es una unión pública, es una declaración
ante el estado, es una promesa
de fidelidad, no solo con la persona con quien se contrae sino con
la familia
de
esa persona y con la descendencia que luego vendrá. El matrimonio
es mucho
más que “un papel”. Es una alianza que implica
un compromiso más allá de las “tormentas”, y le otorga a los contrayentes una seguridad única,
que hace que entre ambos se busque el crecimiento, la madurez y la
confianza.

Puedes
creerlo o no, pero hasta que no lo compruebes no vas a poder disfrutar
de la plenitud
del ser correspondido y del anhelo sexual que Dios puso en ti. Sólo
se tiene éxito
cuando se le hace caso al fabricante y cuando se leen las instrucciones
del manual
de funcionamiento, la Biblia.
A pesar
de todo su aparente poder permanente y atractivo, la relación
sexual es
algo
frágil en sí misma.
Toma tiempo y necesita seguridad. En realidad, sólo florece
cuando se la disfruta en el contexto de un amor sincero e incondicional.
Nunca
descubrirás la verdadera relación
sexual hasta que hayas aprendido a dar y a recibir
el
verdadero amor.
Y
sobre este tema hablaremos en la próxima.
No
dejes pasar esta
oportunidad para reflexionar y acercarte de corazón a
Dios.
¡Qué Dios te bendiga!
Natalia
Kerikian