¡Se
largó la carrera!, Era una competencia entre la liebre
y la tortuga. El premio para el ganador era un atado de zanahorias.
La tortuga conocía muy bien el carácter voluble e
inestable de su contrincante, por eso aceptó el desafío.
En
los primeros tramos de la carrera, la liebre sacó una ventaja
extremadamente considerable. Miró hacia atrás y no divisó a
la tortuga. Habiéndole sacado muchos metros de distancia comenzó a
mirar los delicados pastos. Sabiendo que su rival estaba tan lejos
decidió satisfacer
sus deseos y ceder a la tentación de unas deliciosas hierbas y luego
se puso a dormir. Claro!, la tortuga jamás la alcanzaría,
y al despertar la liebre seguiría en la competencia.
Sin embargo, la lenta tortuga avanzaba perseverantemente paso a paso. Con
tesón
y esfuerzo continuó adelante, mientras la liebre plácidamente
dormía.
¡Sorpresa! la tortuga llegó primero a la meta, ganó el premio
porque fue insistente, esforzada y perseverante.(*)
Tú también estás corriendo
una carrera muy especial. La carrera de la vida, es la más importante
de todas porque lleva a la ETERNIDAD. Una eternidad con Dios
o sin Dios. La meta de nuestra carrera es EL CIELO, ¿la tuya?. Todos
podemos ganar esta carrera, pero para eso hay que ser perseverante hasta
el fin. Se precisa esfuerzo continuo, valentía
permanente, ferviente deseo de llegar hasta el punto final, siendo fiel
a Dios. Y aunque la lucha es muchas veces difícil, si la combates
junto a Dios, entonces Él será tu aliento y tu apoyo permanente.
En el mundo que hoy vivimos, la PERSEVERANCIA no
es una palabra usual. Estamos en la época
del ahora!, del ¡ya!, de lo más rápido que ligero,
dónde
todo debe ser instantáneo. Pero la realidad no es esa. Todos sabemos
que la lotería es para unos pocos, y que eso también se acaba.
Porque lo que se logra con facilidad, con facilidad se pierde. Nosotros
no te escondemos la realidad, te la presentamos y te ayudamos a enfrentarla. La
Biblia dice:
“El
da esfuerzo al cansado, y multiplica las fuerzas al que no tiene
ningunas. Los muchachos se fatigan y se cansan, los jóvenes
flaquean y caen; pero los que esperan en Jehová tendrán
nuevas fuerzas, levantarán alas como las águilas; correrán,
y no se cansarán; caminarán, y no se fatigarán".
(Isaías
40: 29-31).
Claro, ¿identificaste quién es el que da ese
sosiego? Dios.
¿En qué situación te encuentras tú? En
el encuentro anterior habíamos hablado de que ser joven es un
estado del corazón.
La Biblia dice que los jóvenes también flaquean y caen, y
nosotros no sabemos por qué situación hoy tú estás
atravesando, pero lo que sí sabemos es a quién creemos y
lo que Él
puede hacer por ti. Solo necesitas tener fe, y decírselo al Señor
con tus propias palabras. Sé perseverante en esta vida, en todo
lo que has emprendido. Tu trabajo, tu estudio, tu matrimonio, tu familia,
y sobre todo sé perseverante
dándote la oportunidad de conocer y de vivir una vida con Dios. Busca
su ayuda en TODAS LA ÁREAS DE TU VIDA, y Él estará contigo. Si
supieras todos los pasajes de la Biblia, donde Dios promete ayudarte,
darte esfuerzo, aliento, y compañía, pero entonces está en
ti, brindarle esa oportunidad, porque en toda carrera se necesita que alguien
te auxilie con agua, o esté para ayudarte si te ve caer. Y la carrera
terminará cuando
llegues a la meta, y ojalá tengas la seguridad de que la tuya sea
el Cielo. Busca a Dios mientras pueda
ser hallado, búscalo en tanto
está cercano. Él
hoy está cerca de ti, solo espera que lo invites a tu corazón.