Amor
si ...
amor
por ...
amor
y punto.
El amor
es la máxima expresión de la sexualidad. Lo
que decidamos del amor, las actitudes, la forma en que se exprese,
y cómo se responda a todos los juegos sicológicos que
se practican en nuestra sociedad en nombre de este sentimiento, determinará si
encontraremos alguna vez la plenitud sexual anhelada.
Lo que
un matrimonio disfruta, es resultado de lo que ambos prepararon durante
la soltería.
Cuando
era soltera fui objeto de muchas burlas y críticas por
mis conceptos acerca del amor y del sexo. Hoy por hoy, me encuentro
con aquellos compañeros de esos años y reconocen que
yo estaba en lo cierto al respecto. Claro que aquello no fue resultado
de un mérito personal sino de lo que Dios ha ido trabajando
en mi, desde que he dejado que su Palabra, la Biblia tomara el control
de mis actos, dándole un sentido a los mismos y estableciendo
límites, reglas y libertades.
Los autores
McDowell y Lewis hablan de 3 clases de amor, que son los que hemos
mencionado en esta portada: el “amor si”, el “amor
por”,
y el “amor y punto”.
El “amor
si”,
es un amor condicionado, es el amor que se da y se recibe si se cumplen
ciertos requisitos. Puede que no te haya ocurrido, pero sin lugar
a dudas, alguna vez escuchaste la frase: “si te portas
bien, entonces...” y seguidamente aparece la concreción
de un deseo. Esta clase de amor invade las relaciones entre las personas,
sobre todo en la juventud. Los muchachos saben cuáles son las
cosas que le gusta escuchar a las chicas y viceversa. Mientras se cumplan
las condiciones, todo se desliza sobre ruedas, pero cuando aparece
la resistencia en una de las partes, “el amor”, ya no existe.
Hay muchas
personas que no comprenden que el amor que se gana a través
del sexo no puede satisfacerles completamente. Mientras tanto hay jóvenes
que siguen pensando “¿Por qué quiero el amor, si
puedo tener relaciones sexuales?” El amor implica renuncia, ¡el
sexo conquista!
Es así como aparecen matrimonios que fracasan porque la base
de la relación fue sobre una imagen romántica, y fantasiosa
del otro, pero nunca hubo un enamoramiento de la verdadera personalidad.
También tenemos el “amor
por”, aquí depende de lo que
el otro es, o tiene, o hace. Depende de si el otro es popular, adinerado,
lindo, deportista, músico, cantante, conveniente por su trabajo
o nivel social, etc. Claro, es entendible que nos amen por alguna cualidad
nuestra; pero siempre habrá alguien mejor que nosotros, entonces
en ese caso ¿qué ocurrirá con el amor? Si te
quieren por tu dinero, ¿qué pasará cuando ya no
lo tengas?; si es por tu trabajo; ¿si lo pierdes?
En estos
casos las relaciones se basan en una apariencia exterior y ambos
temen que el otro descubra su verdadera personalidad, porque temen
al rechazo. Por lo cual con esta clase de amor, lamentablemente tampoco
nunca podrás experimentar la verdadera satisfacción
sexual, porque faltará lo más importante, la entrega
incondicional y sin reservas. Si estás participando de este
tipo de relación, seguramente te sientas inseguro respecto de
cuánto durará la misma.
Por último trataremos el “amor
y punto”, el verdadero amor.
Cuya característica principal es que se trata de un amor incondicional.
Se trata de un amor que dice: “te quiero, a pesar de lo que puedas
ser; te quiero sin importar lo que pueda cambiar en ti. Te quiero y
punto”.
No se
trata de un amor ciego, sino el que se construye sobre la base del
total conocimiento del otro: Sus limitaciones, éxitos, fracasos,
gustos, debilidades, fortalezas, familia, y amigos.
Este amor
lo logra obtener una persona que se siente en sí misma
realizada y completa y que por lo tanto no busca en una relación
llenar vacíos interiores.
La persona
que experimenta este amor no espera para dar; sencillamente, da;
y aún más, sin esperar algo a cambio. Cuando DAMOS no entra el enojo, ni la tristeza, ni la frustración, ni los
celos.
Si logramos
plantear una relación sobre la base del verdadero
amor, procuraremos ser cada vez mejores para el otro, por la sencilla
razón de que sabrás que te aman por como eres.
Sin embargo
debo decirte que la única manera en que puedes
lograr experimentar este amor es a través de Jesucristo actuando
en tu vida. El ser humano naturalmente es egoísta y espera para
dar. Si en tu esquema de vida ya te cansaste de tus fracasos amorosos,
o sencillamente aún no has encontrado el verdadero amor; más
aún si al leer este texto te das cuenta que tu relación
no es real, entonces te digo: ¡No es tarde aún!.
Debes
permitir que el amor de Jesús llegue a tu corazón
|
Primero
debes permitir que el amor de Jesús llegue a tu corazón.
Jesús simplemente DIO. Vino al mundo
y sin importarle si le creerían o no, dio su vida y permitió que
lo crucificaran.
¿Esto no es amor verdadero?, ¿Quién estaría
dispuesto a ser muerto injustamente si realmente no amara a quien le
está matando?
No tienes
que fingir frente a Dios. Ábrele tu corazón
y reconoce que necesitas esa clase de amor; que te dé seguridad,
que te haga sentir importante realmente para alguien.
La Biblia dice: “Con amor eterno te he amado”. Cuando tu
experimentes el amor de Dios en tu vida, y entiendas que pese a que
no lo mereces lo tienes, porque Dios es tu creador, entonces vas a
poder transmitirlo a otros. Pero mientras tu creas que eres merecedor
de ese amor, entonces vas a negar en ti, la capacidad de dar. Porque
el que da, recibe.
Prueba. Si hasta ahora solo esperaste recibir para dar y no has hallado
resultados, es hora de que empieces a dar.
Algunos
aconsejan tener varias relaciones sexuales prematrimoniales para
entonces estar preparados y no tener que hacer esperar al otro en
el matrimonio. Especialmente en las mujeres. Sin embargo, déjame
decirte, que cuando hay verdadero amor, no importa la espera, la dificultad
o el tiempo que ambos necesiten para sus ajustes, también en
ello se cultiva una relación sólida y duradera.
Amor
si...
Amor
por...
Amor
y punto. |
¿Cuál de éstas tres clases de amor quisieras
experimentar? Muy pocos eligen el “amor si”. La mayoría elige
el “amor por", porque mejora la auto imagen. Pero ¿Por
qué los menos eligen el “amor y punto”? Porque la única
fuente inagotable de ese amor es Dios.
Ninguna
persona puede desplegar continuamente esta clase de amor sin que
el Espíritu Santo de Dios more en ella y controle su vida.
Y Dios implanta libremente este amor en el corazón mismo de
la persona que está dispuesta a admitir que lo desea, y que
necesita de la ayuda de Él para amar de esa forma.
¿Por qué es tan escaso este amor? ¿Por qué es
tan secreto? Porque arranca de raíz al orgullo humano. No queremos
admitir que no podemos ser aquello que queremos ser por pura fuerza
de voluntad y propia determinación. Y nos conviene ignorar esta
clase de “amor y punto” porque cuando se refiere a las relaciones sexuales,
requiere disciplina y autocontrol. Requiere que pongamos nuestras emociones
e impulsos físicos a nuestro servicio, y no lo contrario, que
nosotros les sirvamos a ellos.
¿Estás cansado de los amores “si” y “por”? Puedes encontrar
el “amor y punto”. Es el secreto de amar. Y si quieres comenzar a experimentarlo
en tus relaciones con el sexo opuesto, probablemente tendrás
que realizar algunos ajustes en tu manera de pensar. Tendrás
que reeducar al órgano sexual más importante”.
¿Quieres
saber cuál
es? Lee
el próximo artículo...
Si deseas
disfrutar del amor de Dios, sencillamente cierra tus ojos, concéntrate en Él
y dile: “Señor Jesús,
gracias porque tú eres el ejemplo máximo del amor verdadero.
Necesito ese amor en mi vida, pero solo/a no puedo. Te pido que me
perdones por haber estado lejos de ti hasta hoy. Entra en mi corazón
y hazme una nueva persona para que pueda disfrutar completamente de
esta vida que me permites vivir. En tu nombre, ¡amén!”.
Consigue
una Biblia y empieza a leerla por el Evangelio Según
San Juan.
¡Que
Dios te bendiga!
Natalia
Kerikian