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Parte II

Amor si ...

amor por ...

amor y punto.

El amor es la máxima expresión de la sexualidad. Lo que decidamos del amor, las actitudes, la forma en que se exprese, y cómo se responda a todos los juegos sicológicos que se practican en nuestra sociedad en nombre de este sentimiento, determinará si encontraremos alguna vez la plenitud sexual anhelada.

Lo que un matrimonio disfruta, es resultado de lo que ambos prepararon durante la soltería.

Cuando era soltera fui objeto de muchas burlas y críticas por mis conceptos acerca del amor y del sexo. Hoy por hoy, me encuentro con aquellos compañeros de esos años y reconocen que yo estaba en lo cierto al respecto. Claro que aquello no fue resultado de un mérito personal sino de lo que Dios ha ido trabajando en mi, desde que he dejado que su Palabra, la Biblia tomara el control de mis actos, dándole un sentido a los mismos y estableciendo límites, reglas y libertades.

Los autores McDowell y Lewis hablan de 3 clases de amor, que son los que hemos mencionado en esta portada: el “amor si”, el “amor por”, y el “amor y punto”.

El “amor si”, es un amor condicionado, es el amor que se da y se recibe si se cumplen ciertos requisitos. Puede que no te haya ocurrido, pero sin lugar a dudas, alguna vez escuchaste la frase: “si te portas bien, entonces...” y seguidamente aparece la concreción de un deseo. Esta clase de amor invade las relaciones entre las personas, sobre todo en la juventud. Los muchachos saben cuáles son las cosas que le gusta escuchar a las chicas y viceversa. Mientras se cumplan las condiciones, todo se desliza sobre ruedas, pero cuando aparece la resistencia en una de las partes, “el amor”, ya no existe.

Hay muchas personas que no comprenden que el amor que se gana a través del sexo no puede satisfacerles completamente. Mientras tanto hay jóvenes que siguen pensando “¿Por qué quiero el amor, si puedo tener relaciones sexuales?” El amor implica renuncia, ¡el sexo conquista!

Es así como aparecen matrimonios que fracasan porque la base de la relación fue sobre una imagen romántica, y fantasiosa del otro, pero nunca hubo un enamoramiento de la verdadera personalidad.

También tenemos el “amor por”, aquí depende de lo que el otro es, o tiene, o hace. Depende de si el otro es popular, adinerado, lindo, deportista, músico, cantante, conveniente por su trabajo o nivel social, etc. Claro, es entendible que nos amen por alguna cualidad nuestra; pero siempre habrá alguien mejor que nosotros, entonces en ese caso ¿qué ocurrirá con el amor? Si te quieren por tu dinero, ¿qué pasará cuando ya no lo tengas?; si es por tu trabajo; ¿si lo pierdes?

En estos casos las relaciones se basan en una apariencia exterior y ambos temen que el otro descubra su verdadera personalidad, porque temen al rechazo. Por lo cual con esta clase de amor, lamentablemente tampoco nunca podrás experimentar la verdadera satisfacción sexual, porque faltará lo más importante, la entrega incondicional y sin reservas. Si estás participando de este tipo de relación, seguramente te sientas inseguro respecto de cuánto durará la misma.

Por último trataremos el “amor y punto”, el verdadero amor. Cuya característica principal es que se trata de un amor incondicional. Se trata de un amor que dice: “te quiero, a pesar de lo que puedas ser; te quiero sin importar lo que pueda cambiar en ti. Te quiero y punto”.

No se trata de un amor ciego, sino el que se construye sobre la base del total conocimiento del otro: Sus limitaciones, éxitos, fracasos, gustos, debilidades, fortalezas, familia, y amigos.

Este amor lo logra obtener una persona que se siente en sí misma realizada y completa y que por lo tanto no busca en una relación llenar vacíos interiores.

La persona que experimenta este amor no espera para dar; sencillamente, da; y aún más, sin esperar algo a cambio. Cuando DAMOS no entra el enojo, ni la tristeza, ni la frustración, ni los celos.

Si logramos plantear una relación sobre la base del verdadero amor, procuraremos ser cada vez mejores para el otro, por la sencilla razón de que sabrás que te aman por como eres.

Sin embargo debo decirte que la única manera en que puedes lograr experimentar este amor es a través de Jesucristo actuando en tu vida. El ser humano naturalmente es egoísta y espera para dar. Si en tu esquema de vida ya te cansaste de tus fracasos amorosos, o sencillamente aún no has encontrado el verdadero amor; más aún si al leer este texto te das cuenta que tu relación no es real, entonces te digo: ¡No es tarde aún!.

Debes permitir que el amor de Jesús llegue a tu corazón

Primero debes permitir que el amor de Jesús llegue a tu corazón. Jesús simplemente DIO. Vino al mundo y sin importarle si le creerían o no, dio su vida y permitió que lo crucificaran.

¿Esto no es amor verdadero?, ¿Quién estaría dispuesto a ser muerto injustamente si realmente no amara a quien le está matando?

No tienes que fingir frente a Dios. Ábrele tu corazón y reconoce que necesitas esa clase de amor; que te dé seguridad, que te haga sentir importante realmente para alguien.

La Biblia dice: “Con amor eterno te he amado”. Cuando tu experimentes el amor de Dios en tu vida, y entiendas que pese a que no lo mereces lo tienes, porque Dios es tu creador, entonces vas a poder transmitirlo a otros. Pero mientras tu creas que eres merecedor de ese amor, entonces vas a negar en ti, la capacidad de dar. Porque el que da, recibe.

Prueba. Si hasta ahora solo esperaste recibir para dar y no has hallado resultados, es hora de que empieces a dar.

Algunos aconsejan tener varias relaciones sexuales prematrimoniales para entonces estar preparados y no tener que hacer esperar al otro en el matrimonio. Especialmente en las mujeres. Sin embargo, déjame decirte, que cuando hay verdadero amor, no importa la espera, la dificultad o el tiempo que ambos necesiten para sus ajustes, también en ello se cultiva una relación sólida y duradera.

Amor si...

Amor por...

Amor y punto.

¿Cuál de éstas tres clases de amor quisieras experimentar? Muy pocos eligen el “amor si”. La mayoría elige el “amor por", porque mejora la auto imagen. Pero ¿Por qué los menos eligen el “amor y punto”? Porque la única fuente inagotable de ese amor es Dios.

Ninguna persona puede desplegar continuamente esta clase de amor sin que el Espíritu Santo de Dios more en ella y controle su vida. Y Dios implanta libremente este amor en el corazón mismo de la persona que está dispuesta a admitir que lo desea, y que necesita de la ayuda de Él para amar de esa forma.

¿Por qué es tan escaso este amor? ¿Por qué es tan secreto? Porque arranca de raíz al orgullo humano. No queremos admitir que no podemos ser aquello que queremos ser por pura fuerza de voluntad y propia determinación. Y nos conviene ignorar esta clase de “amor y punto” porque cuando se refiere a las relaciones sexuales, requiere disciplina y autocontrol. Requiere que pongamos nuestras emociones e impulsos físicos a nuestro servicio, y no lo contrario, que nosotros les sirvamos a ellos.

¿Estás cansado de los amores “si” y “por”? Puedes encontrar el “amor y punto”. Es el secreto de amar. Y si quieres comenzar a experimentarlo en tus relaciones con el sexo opuesto, probablemente tendrás que realizar algunos ajustes en tu manera de pensar. Tendrás que reeducar al órgano sexual más importante”.

¿Quieres saber cuál es? Lee el próximo artículo...

Si deseas disfrutar del amor de Dios, sencillamente cierra tus ojos, concéntrate en Él y dile: Señor Jesús, gracias porque tú eres el ejemplo máximo del amor verdadero. Necesito ese amor en mi vida, pero solo/a no puedo. Te pido que me perdones por haber estado lejos de ti hasta hoy. Entra en mi corazón y hazme una nueva persona para que pueda disfrutar completamente de esta vida que me permites vivir. En tu nombre, ¡amén!”.

Consigue una Biblia y empieza a leerla por el Evangelio Según San Juan.

¡Que Dios te bendiga!

Natalia Kerikian

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