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Estos son dos componentes fundamentales, para que cada uno, como persona, sienta tener “valor personal”. La falta de valor personal es un sentimiento muy frecuente en la juventud actual debido a la crisis en cuanto a modelos de vida adulta y en cuanto a perspectivas de futuro en diferentes áreas. Hoy vivimos en una sociedad donde se percibe un “fracaso” en el concepto familia, un “fracaso” en el concepto superación laboral en base al estudio, a la preparación, un “fracaso” en las promesas o proyectos políticos de país, sobre todo en una América Latina sumergida en una economía cada vez más dependiente y deficitaria, donde los ciclos aparentes de crecimiento económico y estabilidad son más breves y las crisis más profundas.

Hoy por hoy y sobre todo en este país, Uruguay, donde prácticamente tenemos el índice más alto de suicidios en América Latina y a temprana edad, los jóvenes buscamos diferentes maneras de obtener SIGNIFICACIÓN y SEGURIDAD en el medio donde crecemos y nos desarrollamos.

La falta de valor personal, que se empieza a percibir en la juventud y que puede ser una constante en el ser humano, en el mejor de los casos tiende a “bloquear” a la persona y quitarle el deseo de superación, emprendimiento, conduciéndola a progresivos fracasos en los emprendimientos personales; en el peor de los casos puede conducirla al suicidio. Quizás en tu corta vida alguna vez no te sentiste respetado o respetada, quizás siquiera te hayas sentido persona, quizás alguna vez en tu interior resonaron estas palabras: “no me puedo aceptar si no valgo nada para nadie.” Tú y yo, todos, necesitamos sentirnos seguros e importantes para otras personas y sobre todo para nosotros mismos. En el mundo actual, pensar en la posibilidad de ser importante para otro incondicionalmente, puede ser inimaginable. El individualismo, es uno de los enemigos más feroces de esta época. Basta con andar por la calle para ver la falta de cortesía con la mujer, con el anciano, con la madre, con la embarazada. Al manejar, al andar en colectivo, al entrar en una tienda, etc...

Si bien tanto hombres como mujeres necesitamos tener estas dos necesidades satisfechas para sentirnos valorados, las mujeres buscamos más la seguridad, mientras que los hombres buscan más la significación. Cuando hablamos de significación nos referimos a propósito, importancia, impacto. Sin embargo la seguridad es la necesidad de sentir un amor incondicional expresado en una aceptación permanente.

Cuando Dios creó a Adán y a Eva, los creó con significación y seguridad, de manera que ellos disfrutaban plenamente de ello en una relación libre con Dios. Pero desde el momento en que el hombre se aleja de Dios y hoy por hoy lo niega y lo quita de su vida, busca por otros medios satisfacer estas necesidades y es allí donde fracasa. El hombre busca alcanzar significación, por medio del éxito laboral, atesorando dinero, cultivando un buen físico, teniendo éxito con las mujeres; mientras que las mujeres buscamos las seguridad evitando sentirnos rechazadas, tratando de ser atractivas, entre otras cosas. El error no es buscar satisfacer estas necesidades, sino que el error está en la falsa idea que tenemos de cómo satisfacerlas. La única manera es reconocer que sólo Dios puede llenar ese vacío, y que para ello uno tiene que perderse a sí mismo en total sumisión al propósito de Dios para la propia vida .

Los dos resultados que surgen de la imposibilidad de satisfacer estas necesidades son: la violencia y la inmoralidad, que actúan como mecanismos de defensa cuando nos sentimos impotentes, inseguros, fracasados, angustiados, desahuciados, etc.

La seguridad y la importancia verdadera son sólo para aquellos que confían en la vida perfecta en Cristo y en su muerte como su única base de aceptabilidad ante un Dios santo. Tú no tienes que buscar que Dios te ame, o buscar modos de ser importante para él. Tú ya eres importante para Dios, porque si así no fuera, no hubiese mandado a su único Hijo a la tierra para que muriera en una cruz por tus pecados y por los míos. Si tu obstinadamente rechazas a Cristo y eres incrédulo, nunca vas a poder disfrutar de una genuina significación y seguridad. Fuera del Señor la vida carece de sentido y de amor incondicional. Por eso la gente traza diferentes estrategias para aprender a sentirse lo más valiosa posible, pero no lo consigue.

Jesús dijo:
“Separados de mi nada podéis hacer”
; “Yo he venido para que tengan vida, y para que la tengan en abundancia”
.

La única manera de disfrutar de una vida plena, donde te sientas importante, valioso/a y seguro/a es reconociendo que hay un Dios, que te ama, que te creó y que tiene un plan perfecto para tu vida, pero que sencillamente no interferirá si tu no se lo pides. Si ya probaste otras estrategias y fracasaste, tienes dos opciones:

Seguir en tu camino, y no alcanzar la plena satisfacción, o

Darle la oportunidad a Dios de que te demuestre su amor incondicional y su propósito para tu vida.

¡Que Dios te bendiga!

Natalia Kerikian

(Este artículo se basó en un escrito de Lawrence J. Crabb, Jr.)

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