Ver Otros Artículos de Juventud

 

La comparación es un recurso que todos los seres humanos usamos sobre todo en aquellas situaciones en las que nos sentimos vulnerables. Cuando el trabajo anda mal nos comparamos con el que le va bien. Cuando estamos enfermos con el que goza de buena salud. Cuando estamos solos o nos sentimos angustiados con aquel que “la vida le sonríe”. Cuando el estudio “no marcha” nos comparamos con aquel que ha podido alcanzar sus metas. De alguna u otra manera siempre nos estamos comparando.

La comparación no es siempre buena, es más, en general nos hace daño y nos lleva a sentir “envidia” por el prójimo. La envidia trae celos, los celos resentimiento y en algunos casos extremos se puede llegar hasta el odio buscando uno la causa de tal sentimiento sin encontrar ninguna cierta.

La sociedad actual nos conduce a la comparación. Si no nos comparáramos no habría consumismo. Si mi compañero consiguió tener lo que a mi me gusta para no quedarme atrás yo también puedo conseguirlo. La moda se convierte en tal porque nace de la comparación entre unos y otros. Si “todos” lo usan, ¿no lo voy a tener yo?

La comparación puede llevarte a la ruina como persona en todas las áreas de tu vida. Emocionalmente, sentimentalmente, físicamente, materialmente y espiritualmente. Puede llevarte a la depresión. Vivimos en un mundo donde la mayoría pauta las condiciones necesarias que se deben cumplir para que una persona pueda ser potencialmente feliz. Veamos si estás de acuerdo conmigo:

1º Ser físicamente atractivo y sensual. Condición básica. Entonces miramos la T.V. y los hombres y mujeres parecen todos salidos de una producción en serie, standarizados, igualitos. Todos tienen el mismo corte de pelo, el mismo color de pelo, la misma ropa, el mismo cuerpo, la misma altura, etc…

2º Ser exitoso en el estudio y/o trabajo. Ganar bien! Y en lo posible ser popular. En mi país se mira mucha T.V. Argentina. Es curioso ver por un lado la crisis económica que un sector amplio de la población vive y por el otro ver constantemente un “desfile” de “famosos” que suben a un escenario de teatro y “llenan” salas. Por momentos parecería ser que arrimándote a una cámara, mostrando tu desnudez y diciendo una cantidad de frases sin sentido, eres famoso. Me pregunto ¿a ese nivel nos comparamos?

3º Ser sexualmente activo, innovador y con “mente abierta”. No casarse; aceptar las opciones sexuales de cada uno sin ningún prejuicio; si una relación no funciona, terminarla. Si tienes menos de 30 años debes probar TODO para después tener la oportunidad de elegir.

Tener estas concepciones de vida en la juventud pueden conducirte al fracaso y a la desilusión.

No se qué clase de persona eres, ni tampoco cuál es tu condición económica, cultural, pero déjame decirte que HAY OTRO MODO DE CONCEBIR LA VIDA y esa manera es a la manera de Jesús.

¿SABES QUIEN FUE JESÚS? Históricamente fue la persona que tan solo viviendo 33 años cambió la historia en un antes y un después. Jesús no tenía chicas, no estaba a la moda, y aunque fue popular, en su época, no le sirvió demasiado porque su final fue la cruz. ¡Sin embargo su vida fue todo un éxito! Hoy tiene la mayor cantidad de seguidores en el mundo y habiendo vivido tan sólo 33 años. ¿Qué tenía de especial Jesús? ¡La tenía clara! Supo para qué vivía y no se comparó con nadie de su época, sencillamente cumplió el propósito que su Padre tenía para él.

Dios tiene para cada persona un plan. En cierta oportunidad cuenta la Biblia que un discípulo le preguntó a Jesús sobre el futuro de otro de ellos y Jesús le respondió: “¿Qué a ti?: Sígueme tú.” Dios no quiere que nos comparemos sino que cada uno descubra en su propia vida qué es lo que Dios quiere que tú hagas. Dios nos ama de tal modo que para cada persona tiene un proyecto diferente y especial. Dios planeó tu nacimiento y toda tu vida; sin embargo te da la oportunidad de que tu escojas si seguirle o no. El gran problema de esta sociedad con Dios es que generalmente lo dejamos afuera de nuestras vidas hasta que nos va mal y no tenemos a quien culpar, entonces como no lo vemos, lo culpamos a él. Pero te pregunto ¿Cuándo fue la última vez que buscaste a Dios y por qué lo hiciste? ¿No te parece un poco egoísta buscarlo solo cuando te va mal?

¿Por qué Dios debería ocuparse de buscarte a ti? El espera que tú te acerques porque él ya lo hizo a través de Jesús y te dio el mejor regalo que te puede dar alguien: la vida eterna. Pero solo podrás gozar de ella si sinceramente entregas tu vida a Dios, le pides perdón por haberlo dejado afuera durante todo este tiempo y buscas descubrir cual es el plan que él tiene para ti.

Dios nos habla por medio de la Biblia. ¿Tienes una? Búscala. Busca un grupo que se reúna y que seriamente estudie este libro que es el manual de vida que él nos dejó para que nos guíe. Sobre todas las cosas ten una relación diaria con Dios como con un amigo, conversa con él aunque no lo veas y confíale aún tus conflictos más íntimos.

Y recuerda: el sentido de tu vida no está en que te compares con otros y que sufras lo que no puedes alcanzar, sino que teniendo la capacidad veas todo lo bueno que eres y que has podido conseguir. Proyecta tu futuro entendiendo que eres un ser único, especial y particular para Dios. Lo genial es saber que nadie vivirá tu vida, ni tu vivirás la de otro.

¡Qué Dios te bendiga!

Natalia Kerikian

| Página Principal | Contáctenos |Quienes Somos |

Copyright © 2000 - 2008 Esperanza en la Ciudad.com

Reservados todos los derechos