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“Reloj, no marques las horas”... decía una vieja y romántica canción.  Expresaba una ilusión. 

Todos repetimos y escuchamos con frecuencia:

¡¡NO TENGO TIEMPO!!

aunque siempre tenemos tiempo para hacer todo aquello que consideramos importante.  Hablamos de que “el tiempo vuela”, de la “tiranía del tiempo”, asignándole la capacidad de acción, cuando en realidad el tiempo es sólo un período durante el cual muchas veces queremos realizar un número excesivo de tareas.

Porque cuando Dios nos creó, junto con la vida nos dio a todos el don del tiempo por igual.  Todos tenemos todos los días la misma cantidad de horas que todos los demás.  Y no importa quienes seamos o dónde estemos, todos los relojes avanzan con la misma velocidad.  Nadie tiene más cantidad de horas que otro.

Debemos reconocer que el problema consiste, ha consistido y consistirá siempre, NO en el tiempo....sino en NOSOTROS MISMOS, y en nuestra manera de ADMINISTRARLO.

Por eso la Biblia nos advierte: “No vivan neciamente, sino con sabiduría.  Aprovechen bien el tiempo.” Porque igual que el dinero, el tiempo es algo valioso que podemos desperdiciarlo inútilmente, derrocharlo, o invertirlo sabiamente. 

¿CÓMO PODEMOS APROVECHAR BIEN EL TIEMPO?

1)ESTABLECIENDO NUESTRAS PRIORIDADES CON CLARIDAD.

Hay tantas cosas que llenan nuestro tiempo: actividades personales, familia, trabajo, estudios, compras, viajes, diversiones....Todo nos parece importante e imprescindible de realizar. Y muchas veces es difícil establecer prioridades en la agenda del día. Pero siempre hay cosas que son urgentes, y otras que pueden esperar.  Debemos ser específicas en el orden de nuestras prioridades, asignando un tiempo y un espacio adecuado para cada actividad.

2)DEDICANDO  TIEMPO A LAS COSAS QUE REALMENTE VALEN.

Muchas veces dedicamos tanto tiempo a las cosas pasajeras de la vida, que no nos queda ni tiempo ni energía para disfrutar de lo que realmente tiene valor perdurable. Las cosas más importantes de la vida no son las cosas.  Hay cosas buenas, pero hay otras mejores.  Debemos ser sabias para saber elegir lo mejor de entre las cosas buenas y dedicar tiempo para aquello que realmente merece que le dediquemos tiempo.

3)VIVIENDO PLENAMENTE  “HOY”, SIN PREOCUPARNOS POR “MAÑANA”.

Hay mucha gente que no puede disfrutar el presente, porque vive preocupándose por el día de mañana.  Jesucristo dijo: “No se preocupen por el día de mañana.  Cada día tiene bastante con sus propios problemas.”  Aprovechar bien el tiempo implica sacar el máximo provecho de cada una de las oportunidades que Dios nos da en el día de hoy, sin preocuparnos por el día de mañana, porque ni siquiera sabemos si tendremos un mañana.

4)INVIRTIENDO NUESTRO TIEMPO PARA REALIZAR LOS PLANES DE DIOS.

El tiempo transcurre con mucha rapidez, y no podemos ejercer control alguno sobre su marcha.  Cada hora, cada minuto, cada segundo que pasa es una fracción de nuestra vida que ya nunca más volveremos a vivir. ¿ Y después de esta vida ? Jesucristo vino al mundo para darnos la vida eterna. Por eso, debemos invertir nuestro tiempo, no sólo para realizar nuestros propios planes y proyectos personales, sino para descubrir los planes que Dios tiene para nuestras vidas.   Su Palabra dice: “Ahora  es tiempo de buscar a Dios".  Jesucristo dijo:  “Busquen primero el reino de Dios y su justicia, y TODAS LAS DEMÁS COSAS les serán añadidas”.  Dios pone en juego su reputación.  El promete que si dedicamos tiempo para buscar a Dios, y realizar sus planes antes que los nuestros, El se ocupará de proveer todo aquello que necesitamos en esta vida.

Seguramente todas comenzamos este año con deseos de que muchas cosas mejoren en nuestra vida, pero no hacemos planes definidos para cambiar cosas que debemos cambiar.  Sólo con buenos deseos las cosas no cambian.  Para que hayan cambios positivos debemos trazarnos planes, metas, objetivos.  Si el tiempo no te alcanza para dedicar tiempo a aquello que realmente tiene valor eterno, es hora de que revises tu agenda. Comienza hoy mismo a buscar a Dios.  Pídele a Jesucristo que entre a tu vida perdonando tus pecados.  Lee cada día su Palabra y pide su guía en oración y El te dará la sabiduría para aprovechar bien cada día de tu vida para la gloria de Dios.

Gladys D. de Chadarevian

 

 

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