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LAS MUJERES .....
¿ ESTAMOS A FAVOR DE LA
GUERRA...
O DE LA PAZ ?...
Los acontecimientos de
los últimos tiempos han provocado a nivel mundial una ola de protestas
contra la guerra. En los
distintos países del mundo, miles de personas han expresado en diferentes
ámbitos, mediante manifestaciones públicas, proclamas y consignas, su
desacuerdo con la guerra, y el legítimo derecho de los pueblos a vivir en
paz.
Es
que el deseo de vivir libre de conflictos, sin violencias, es uno de los
sueños que el ser humano siempre ha anhelado, pero nunca ha podido lograr. Y
a pesar de que el tema de la paz es reiteradamente debatido
en foros internacionales y plasmado en numerosos acuerdos y tratados, la
dura realidad es que hoy más que nunca la guerra, la destrucción, la
intolerancia, el odio, la violencia, se han instalado no solo entre las
naciones, sino en cada ámbito de la sociedad.
¿Qué
rol desempeñamos las mujeres en este tema? La mayoría de nosotras seguramente nos oponemos a la guerra, a la
violencia, porque llevamos
dentro nuestro el instinto de amparar y proteger todo aquello que amamos.
Pero... ¿cómo reaccionamos en nuestra vida
personal cuando alguien nos provoca? ¿Le declaramos “la guerra” o
buscamos “la paz”? ¿Cómo resolvemos los
conflictos que inevitablemente se nos presentan en nuestra vida
cotidiana... con aquellos con quienes convivimos ....en el ámbito en que
nos movemos..en nuestros lugares de estudio, de trabajo? ¿ ¿Somos
elementos “pacificadores”, que buscan solucionar los conflictos , o
los provocamos?
Hoy
son muchas las personas que
salen a manifestar a favor de
la paz mundial, pero no tienen paz en sus propios hogares. Se manifiestan en contra de la guerra, pero
han convertido a su propia
familia en una continua “zona de guerra”.
Muchos que levantan cartelones contra la agresión a otros pueblos,
han transformado sus hogares en verdaderos “campos de batalla”,
donde se tratan unos a otros con intolerancia, agresividad,
con continuas discusiones, peleas,
amenazas y hasta violencia con su cónyuge, con sus hermanos, con sus
padres o sus hijos.
NO
PODEMOS PRETENDER QUE HAYA PAZ A NIVEL MUNDIAL SI PRIMERO NO HAY PAZ A
NIVEL PERSONAL.
Porque
lo que sucede a nivel mundial es un reflejo de lo que sucede dentro del
corazón de cada ser humano. Los
políticos, los gobernantes, pueden firmar tratados de paz, pero no pueden
dar paz al corazón humano. Porque
como alguien dijo: “la paz es un estado del alma.”
El
único que puede dar paz al alma es Jesucristo, el Hijo de Dios.
Aquel que fue
presentado 700 años antes de
nacer por el profeta Isaías como el “Príncipe de Paz.”.
(Isaías 9:6) Antes
de irse de este mundo, El dijo:
“LA PAZ OS DEJO, MI PAZ OS DOY, NO
COMO EL MUNDO LA DA YO OS LA DOY” (Juan 14:27)
HOY
EL MUNDO HA PERDIDO LA PAZ PORQUE HA PERDIDO A DIOS.
Cuando nos acercamos a Dios a través de Jesucristo,
El nos da paz con Dios,
y pone la paz de Dios
en nuestros corazones: una paz que no depende de leyes humanas sino que
brota del interior del alma al saber que todos nuestros pecados han sido
perdonados por su sangre. Dice
la Biblia: “La sangre de Jesucristo nos limpia de todo pecado”.
Sólo El tiene poder para quitar de raíz de nuestros corazones el
odio, las enemistades, el egoísmo, las bajas pasiones que provocan los
pleitos y las guerras, y capacitarnos para vivir en paz con nosotros
mismos y con los demás.
Todos queremos que haya paz en la tierra.
Pero hasta que no invitemos al Príncipe de Paz a reinar en
nuestros corazones, no habrá paz duradera, “porque El es nuestra
paz.” (Efesios 2:14)
Gladys D. de Chadarevian
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