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Un mal generalizado en todo el mundo, que afecta diariamente a millones de personas.

 

 

 

Sin duda, el ritmo de vida acelerado y exigente de nuestra sociedad materialista, consumista y competitiva en que vivimos nos llena de tensiones, ansiedades y preocupación. Y las mujeres, igual que los hombres, no somos inmunes a este mal.

 

 

 

Pero....¿SABÍAS QUE LA PREOCUPACIÓN...

MULTIPLICA las enfermedades
DIVIDE las energías
SUMA problemas
RESTA años de vida?

¿QUÉ ES LA PREOCUPACIÓN?

Como la palabra lo dice, PRE-OCUPARSE = Ocuparse de algo antes que suceda. Es un sentimiento de inquietud, opuesto a la paz interior. La persona que está preocupada sufre por no poder controlar una situación que desearía controlar. Generalmente estos sentimientos están relacionados con pensamientos negativos sobre lo que podría llegar a pasar en el futuro. Esto le impide gozar del presente y concentrarse debidamente en sus actividades cotidianas.

Al investigar sobre las preocupaciones de la mayoría de las personas, se ha comprobado que:

40% de las cosas que nos preocupan – nunca sucederán
30% de nuestras preocupaciones se refieren a decisiones ya tomadas que no podemos cambiar
12% son por críticas y acciones de otros que no podemos controlar
10% se refieren a nuestra salud. Debemos ocuparnos de ella; no preocuparnos porque la deterioramos más.
8% son cosas realmente p reocupantes

Por lo tanto, un altísimo porcentaje de nuestras preocupaciones, aunque nos desgastan, son innecesarias. Por eso, Jesús dijo a sus seguidores:

Entonces....

¿CÓMO LIBRARNOS DE NUESTRAS PREOCUPACIONES?

1) TENER CLARAS LAS PRIORIDADES - La vida de las personas vale más que las cosas. El principal problema de nuestro tiempo es que hemos hecho de las cosas materiales la principal y más importante razón para vivir. Las cosas materiales son importantes, pero no deben ser lo más importante en la vida. Por encima de las cosas materiales, hay valores fundamentales: éticos, morales y espirituales a los cuales debemos dar prioridad.

2) CONFIAR EN EL CUIDADO DE DIOS Dios no está en una galaxia lejana, ajeno a nuestras necesidades. “Uds. tienen un Padre Celestial que ya sabe que Uds. necesitan estas cosas”. Dios es nuestro Padre, y no se desatiende de ninguna de sus criaturas, y mucho menos de sus hijos. Así como nosotros cuidamos especialmente todo aquello que consideramos valioso, Jesús nos recuerda que Dios cuida de sus hijos en forma muy especial. El promete que si le damos un lugar prioritario en nuestras vidas, El se ocupará de que todo lo demás nos sea añadido sin que nosotros tengamos que preocuparnos por ello.

3) SABER ACEPTAR LO QUE NO PUEDE SER CAMBIADO - En vez de preocuparnos por decisiones del pasado que no podemos cambiar, o por cosas que escapan a nuestro control, debemos aceptar el hecho de que son parte de nuestra vida. Hay una oración conocida que dice: “Señor, dame serenidad para aceptar las cosas que no puedo cambiar, valor para cambiar lo que pueda y deba ser cambiado, y sabiduría para reconocer la diferencia.

4) NO ANTICIPARNOS AL FUTURO “No se preocupen por el día de mañana”
¿Quién sabe lo que sucederá mañana? Todo lo que pensemos sobre el mañana son suposiciones, no son hechos. Muchas veces hacemos suposiciones equivocadas, nos preocupamos por cosas que suponemos, pero que muchas veces nunca suceden. Por eso, debemos aprender a vivir un solo día por vez.
Deshacernos de la preocupación es un asunto de decisión. Cuando decidimos confiar en Dios y en sus promesas, El reemplaza nuestras preocupaciones por su paz.

Gladys D. de Chadarevian

 

 

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