1. |
Reconocer
el tiempo de inversión que los niños
y adolescentes dedican a Internet y discutirlo con ellos.
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2. |
Si
encontramos a nuestros hijos con imágenes que pueden
ser inadecuadas, busquemos esta oportunidad para conversar
sobre el tema.
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3. |
Es
recomendable no tener acceso a los programas "chat" e
instalar un programa con filtro que impida el acceso a páginas
pornográficas.
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4. |
Mantener
la computadora en un área pública del hogar
y no en el dormitorio de los menores
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5. |

Es
necesario indicar a los niños que no den información
personal: nombre, dirección, número de teléfono,
tarjeta de crédito de algún familiar, ni otros
datos que alguien se los solicite por computadora, etc.
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6. |
Estimular
a que hable de lo que ve o lee en Internet y discutirlo juntos.
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7. |
No
alentar la práctica de "surfear" durante períodos
prolongados por Intenet sin objetivos claros y sin supervisión.
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Es
asombroso el enorme salto tecnológico que ha significado
Internet. No obstante los peligros son reales. Todo depende del
uso que los menores tengan de este instrumento.
A
lo largo de la historia la música siempre ha sido
expresión de la cultura y de los sentimientos de los pueblos
y su gente. No cabe duda que es una forma de comunicación
importante y fuente de aprendizaje de modelos y comportamientos
humanos. Cuando analizamos la música que escuchan nuestros
niños y adolescentes y, fundamentalmente su contenido, comprobamos
un lamentable deterioro en los temas musicales, principalmente,
aunque no en forma exclusiva, en la música rock. Algunos
de estos temas son perjudiciales para el crecimiento y desarrollo
del menor y deforma su educación, por ejemplo:
La
promoción del uso de drogas y alcohol.
Los
temas relacionados con el suicidio presentado como una posible
salida a los problemas de la vida.
Los
asuntos que tienen que ver con ocultismo, canciones relacionadas
con poderes satánicos y sacrificios humanos que se representan
en sus conciertos.
En
lo que se refiere a los temas sexuales y sus aspectos conexos,
son también
argumentos habituales.
La
sexualidad para nada está ajena al tipo de música
que generalmente más atrae. Es lamentable que se exalten
asuntos sexuales negativos: el sadismo y masoquismo, el incesto,
el menosprecio de la mujer, la superficialidad en las relaciones
y los vículos. Por el contrario, los afectos, el amor maduro,
adulto, responsable y comprometido que genera realmente satisfacción
para nada está presente.
Con
frecuencia se citan partes del cuerpo en forma totalmente despectiva.
Las cosas no se llaman por su nombre por el contrario abundan las
groserías cargadas de expresiones agresivas, violentas y
fuera de lugar. Muy poca música se escucha en la cual se
promueva el respeto, el compromiso y el amor maduro. ¿Cuál
es el resultado? Qué otra cosa sino más deformación,
superficialidad y deshumanización de la sexualidad a un
contexto puramente pasajero, efímero que se viste de placentero
pero que nada de esto tiene a largo plazo, promoviendo la falta
de valoración del cuerpo, la falta de compromiso y la inestabilidad
en las relaciones.
Estos
motivos son más que suficientes para que los padres tengan
una activa participación en los intereses musicales de sus
menores.
ALGUNAS
RECOMENDACIONES
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Debemos
prestar atención a los deseos musicales, lo que
quiere que se le compre, lo que escucha y lo que ve.
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Es
importante conversar con ellos sobre sus gustos y preferencias
musicales.
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No
criticar, sino interpretar su música desde su punto
de vista, con una actitud abierta y comprensiva, manteniendo
fluida la comunicación que en estos temas muy fácil
puede perderse y producir distanciamientos.
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Promover
una actitud reflexiva y crítica con respecto a la música
y fundamentalmente a la letra y al contenido.
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Ayudarles
a identificar las tendencias destructivas en los temas musicales.
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Conocer
la vida privada de quienes son los autores y protagonistas
de esta música puede ayudarles a no dejarse engañar.
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Si
un niño o adolescente demuestra tener una preocupación
desmedida con música de contenido destructivo y tiene
cambios en su comportamiento, como aislamiento, depresión
y/o uso de sustancias adictivas como alcohol y drogas se
debe hacer una evaluación profesional.
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Tomado
del libro:
Rol de los Padres en la
Educación
Sexual de sus Hijos
Editorial ACUPS. Dr. Jorge Patpatian.
Usado con permiso