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El sol del verano siempre ha representado un riesgo para
la piel. Sin embargo es en estos últimos años que ésta realidad ha
tenido mayor importancia y conciencia en la comunidad. Este hecho obedece
no solo a un problema estético sino fundamentalmente a los trastornos que
ocasiona la disminución de la capa de ozono provocando el aumento de la
frecuencia de lesiones en la piel.
Diversos son los efectos y las lesiones provocadas por la radiación
solar en los individuos. Se destaca que:
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La radiación solar produce una aceleración del envejecimiento de la
piel. Por el contrario, cuidarse del sol retrasa el proceso natural de
envejecimiento y mantiene la piel más joven.
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Hay amplias
evidencias epidemiológicas que confirman la responsabilidad que tiene la
radiación solar como inductor de cáncer en la piel. Una de las pruebas
que confirman este hecho es que las lesiones tumorales de piel aparecen
más frecuentemente en zonas expuestas a la luz solar y en personas cuya
actividad demanda más tiempo a dicha exposición. Además de ser más
frecuente en grupos
étnicos que presentan la piel muy clara.
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La
exposición prolongada al sol provoca frecuentemente aparición de
lesiones de piel de tipo degenerativo tales como arrugas, atrofias de
piel, manchas etc.
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Además de
los cambios visibles también ocurren cambios microscópicos, anatómicos
y bioquímicos, que acompañan la degeneración dérmica. Siendo estos
cambios acumulativos y no reversibles.
Estos factores
son más pronunciados en individuos que presentan piel clara y pecas, que
se queman con mucha facilidad al exponerse al sol y que por el contrario
no se broncean.
Las
radiaciones ultravioletas son las responsables de producir estos cambios
cutáneos.
¿Qué debemos
hacer para minimizar los efectos y las complicaciones de la radiación
solar?. Citamos algunos consejos prácticos:
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Evitar en lo
posible, exponerse al sol entre las 10 y las 16 horas.
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Es
aconsejable el uso de sombreros de ala ancha, sobre todo en las horas de
mayor riesgo.
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Se debe
tener especial cuidado en los casos que existe una enfermedad
dermatológica previa a la exposición, ya que el sol agrava múltiples
enfermedades de la piel. Ante la duda siempre se debe realizar una
consulta médica.
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Las personas de piel más clara son las que tienen mayor riesgo, al
igual que los niños y los ancianos. Los menores de edad debido a que se
debe prevenir el daño acumulativo que produce la radiación solar. Se
estima que más del 50 % de la radiación ultravioleta solar que recibe
una persona ocurre en la infancia. Por otra parte los ancianos también
tienen riesgo porque presentan una involución de su piel que es necesario proteger.
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Quienes trabajan o realizan deportes al aire libre en forma
continuada, deben tomar la debida protección por el excesivo tiempo de
exposición al que están sometidos.
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El mercado cosmético ha estimulado una amplia gama de productos con
el objetivo de mejorar la calidad de la piel, realzar su belleza y evitar
los efectos negativos que hemos descrito. Es así que permanentemente se
promocionan protectores solares, bronceadores, cremas, emulsiones
hidratantes, protectores labiales, geles bronceadores, etc.
De ellos recomendamos los protectores o filtros solares. Existen
diferentes tipos de filtros según su forma de acción y rango de
protección. En términos generales se clasifican según el tiempo que
tarda la piel en enrojecer una vez aplicados. Este hecho se expresa en un
valor que se denomina Factor de Protección Solar (FPS)
Una crema protectora que tenga un
FPS de 8 significa que multiplica en
8 el tiempo de posibilidad de exponerse al sol para que la misma produzca
enrojecimiento. Es decir, si en una persona el tiempo que tarda la piel en
enrojecer es de 10 minutos con una crema que contenga FPS 8 tarda
80
minutos en aparecer el mismo enrojecimiento.
Los preparados pueden venir con diferentes FPS, 4,8,15,25,30,45, etc.
Cuanto más riesgo tenga la piel de producir quemaduras, se necesita mayor
FPS. Algunos de ellos son resistentes al agua. Otros pueden perder sus
efectos en contacto con el agua.
No obstante los beneficios del sol siguen siendo vitales para la
humanidad y con las debidas precauciones evitaremos los efectos
perjudiciales y podremos disfrutar de la época estival en una forma
óptima y responsable.
Ahora, entonces a cuidarse y disfrutar del verano!!
Dr. Jorge Patpatian
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