Ver Otros Artículos de Testimonios

Nunca consideré ser una persona atea. Desde niño y junto a mis hermanos nos dormíamos escuchando a mi padre leer la Biblia. En la ciudad donde vivíamos, en el departamento de Soriano, mi padre tenía amigos que eran curas, entonces siempre tuve mucho contacto con el mundo religioso. A veces iba al fondo de la iglesia y pasaba tiempo con los curas, pero nunca me sentí cerca de Dios, no estaba satisfecho. A medida que fui creciendo, fui concretando etapas de mi vida. Tuve un taller mecánico, y me consideré siempre una buena persona. También fui camionero, y esa si que es una vida difícil. A veces paraba en la ruta y hablaba con Dios sin saber dónde estaba, ni tampoco si lo hacía bien.

Como a todos nos pasa, fui concretando etapas de mi vida y un día me casé con mi actual esposa Olga, con la cual tuvimos un hijo. A los 47 años de edad, en 1978, salía de una peluquería, y prendí la radio, y escuché un aviso que decía algo así como: “venga a encontrarse con Dios”. En realidad no recuerdo exactamente las palabras, pero lo que sí recuerdo es que esas palabras me impactaron, al punto que cuando llegué a mi casa le pregunté a mi esposa si me acompañaba y allá fuimos.

Es muy difícil explicar lo que ocurrió en mi corazón. Esa noche encontré lo que tantos años había buscado. El predicador habló sobre los temores y al terminar invitó a que pasaran adelante aquellos que querían aceptar a Cristo en sus vidas. Y nosotros pasamos...y tal fue el deseo que sin darnos cuenta, dejamos a nuestro niño solo en el banco. Pero Dios lo guardó hasta que volvimos.

Unos días después le conté a un amigo que Cristo había entrado a mi vida, que había limpiado mis pecados y que era salvo por su sangre. Le conté que había encontrado lo que tanto había buscado y él me recomendó una iglesia, que es a la que actualmente asisto y desde hace mas de veinte años vivo con Jesús en mi vida y corazón y disfruto de todo lo que me ha dado...

Yo le invito a que no deje pasar esta oportunidad y le abra su corazón a Jesús. Invítelo, no busque más salidas. Jesús dijo: “El que a mi viene yo no he hecho fuera”...

Que Dios le bendiga!!

Julián Denis

Copyright © 2000 - 2005 Esperanza en la Ciudad.com

Reservados todos los derechos