| Viaje a Haití: Testimonio |
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OREMOS POR HAITÍ
El día 12 de enero de 2010 Haití fue conmocionado por un gran terremoto, produciendo grandes problemas como hambre, enfermedades, miles de muertes, desaparecidos y lo mas importante: FALTA DE ESPERANZA. Pero Dios en su santo amor no se olvida de sus hijos, y es por eso que queremos compartir el testimonio de alguien que estuvo en aquellas tierras y vio la cruel realidad que hoy en día vive Haití.
MEMORIAS DE UN VIAJE EN EL NOMBRE DE MI SEÑOR JESUCRISTO (Juan C. Marizcurrena) (........) En cuanto al origen del proyecto surgió en un congreso de COMIBAM al cual el Pastor de la iglesia a la que concurro,invitó a todos a participar(...)- Dudé mucho si asistir o no ese sábado: en verdad me daba bastante pereza, y personalmente no tenía en ese momento ningún plan o proyecto en mente para dedicarme a actividades misioneras, pero sin duda el Señor ya tenía todo preparado en ese sentido.- Allí se presentaron varios misioneros de diferentes iglesias, mostrando sus actividades en distintas partes del mundo y en particular este grupo que se definía como cristiano que aceptaba la participación de cualquier persona, no importando a que denominación perteneciera, siempre que estuviera dispuesta a colaborar con los necesitados tal como lo ordena Jesucristo.- Presentaron un video y fotos de lo que ya habían hecho a los pocos días del terremoto en Haití. Anunciaban otro viaje misionero para mayo y pedían la colaboración de cualquier persona que pudiera anotarse como voluntario.- Pensé en ese momento: -¡Qué bueno que existan personas que hagan eso! pero yo me acordé de una cantidad grande de peros o impedimentos para poder anotarme en una actividad de ese tipo y me dije: Esto no es para mí.- “Casualmente” la persona que hizo la presentación resultó que estaba sentada al lado mío y al llegar a su asiento me dio una tarjeta y me reiteró que precisaban a toda persona que los pudiera acompañar como voluntario.- Yo pensé: Bueno, que Dios los ayude, que consigan muchísimos voluntarios, pero yo no puedo ir. Y me olvidé del asunto.-Pasaron tres días y a las tres y media de la madrugada mientras me encontraba totalmente dormido el Señor me despertó en forma abrupta y comenzó a hablar a mi corazón, a mi mente, a todo mi ser.- y me dijo: “ Quiero que vayas a Haiti ” “Todos los obstáculos que se interpongan ante ese viaje con mi ayuda los vas a superar y no temas porque yo voy a estar en todo momento contigo”: Ante eso no tuve mejor idea que contestarle “ Pero Señor yo no puedo ir", -y le mencioné lo que yo consideraba el más fuerte de los “peros”, “Estoy sujeto a un proceso penal y por ley no puedo salir del país”.- El me volvió a contestar, ahora ya más en un tono como de rezongo “¿Acaso no me escuchaste?, TODOS los obstáculos los vas a superar con mi ayuda”, Eso si, agregó que yo debería “Hacer todo lo que estuviera a mi alcance y que lo demás se lo dejara a El que se encargaría”.- Acto seguido me tiré de la cama y con la frente en el piso dije “Sí ,Señor lo que tú digas, a donde quieras que vaya voy y perdóname por mi falta de fe”- (....) Al otro día llamé al maestro Barkev, de nuestra clase de escuela dominical, fui hasta su casa y lo consulté sobre el asunto.- El me dijo que le parecía bueno que hiciera algo así y también me dijo que si eso era verdaderamente de Dios se iba a concretar no importando lo que se interpusiera y que yo después iba a saber sin dudas si era un proyecto de Dios o no.-.
En cuanto al lugar al cual me enviaba el Señor, creo que a esta altura todos deben saber, que HAITÍ se trata de un país absolutamente devastado.- Yo sabía eso de antes de viajar, pero no me imaginaba que la situación sería tan terrible como la que encontramos.(...) Antes del terremoto tenía aproximadamente un 60 % de desocupación y de los pocos que se consideraban ocupados el 80 % de ellos percibía una retribución no mayor a los 2 dólares diarios.- Se calcula que el analfabetismo supera el 50 % de la población.- Tiene un problema muy grave de superpoblación: tiene una población de más de 10 millones en una superficie de unos 28.000 kilómetros, es decir aprox. la sexta parte del territorio de nuestro país, pero con más del triple de población- Además de todo esto y desde su independencia la creencia mayoritaria de la población es el vudú, que consiste en hechizos, brujerías y adoración e invocación de espíritus o demonios.- Actualmente si bien se reconoce la libertad de cultos, hay solo dos religiones o creencias reconocidas por resolución gubernamental ambas en pie de igualdad: el vudu y la religión católica.(...) El terremoto de enero destruyó el palacio presidencial, y el presidente huyó a ocultarse en la vecina República Dominicana y por otra parte destruyó también la catedral el principal templo católico donde además falleció su obispo.- La presencia de creyentes cristianos evangélicos ha crecido mucho en los últimos años debido, según me dijeron, al empuje de misioneros extranjeros sumamente sacrificados y que han mostrado a los haitianos el verdadero amor que nuestro Señor tiene por ellos. Esto hace que se calcule que hoy aproximadamente un 15 % de la población asiste a iglesias evangélicas y parece que se habría incrementado luego del terremoto, según la impresión que me trasmitieron algunos haitianos.- El terremoto también agregó a la ya catastrófica situación unos 250.000 muertos, más de 500.000 niños huérfanos, aproximadamente 2 millones de personas que quedaron sin vivienda y en total más de 3 millones de lesionados o damnificados de alguna forma por el terremoto: Todo esto se convierte en una situación casi apocalíptica.- Ahora se estima que más de tres millones de personas viven en campamentos de refugiados, en carpas muy precarias, sin las mínimas comodidades y carentes de todo lo más básico para vivir, no tienen casi comida, ni agua potable, ni saneamiento, ni asistencia médica y mucho menos energía eléctrica.- . En Puerto Príncipe no hay más plazas ni parques públicos, ni campos de deportes, todos están ocupados por esos campamentos y también a lo largo de muchas calles en los costados se pueden ver carpas y más carpas, la mayoría donadas por distintas A ese país tan particular quiso llevarme mi Señor.- Allí íbamos en el nombre del Señor Jesucristo a llevar ayuda, alimentos, atención médica, medicinas, apoyo emocional, entretenimientos para los niños, peluquería, y lo más importante: el mensaje del Evangelio.- La presencia de Dios se sentía en todo momento y muy fuerte y siempre nos sentíamos bien enfocados dentro de su voluntad.(...)Todos los días a la mañana antes de salir a trabajar y en las noches teníamos momentos de oración, cantos, agradecimiento y alabanzas al Señor y el pastor trasmitía un devocional resaltando siempre la fe y amor a Jesucristo que era lo que nos unía, ya que había personas de muy distintas iglesias o denominaciones.- La fuerza de nuestro Señor junto a nosotros la sentíamos en forma constante.- Trabajamos en los campamentos en todos los casos bajo temperaturas de entre 35 y 39 grados, el calor era realmente agobiante, pero a ninguno de los voluntarios les faltaron fuerzas ni les sobrevino ningún problema de salud, entre nosotros incluso había un voluntario que contaba con 75 años y lo veíamos trabajando muy activamente a la par de jóvenes de 20 años.(...)Personalmente sentí en varias oportunidades verdaderos milagros del Señor , algunos de los cuales relataré a continuación(...): El clima, la lluvia y los mosquitos. Nos habían advertido que ya había comenzado la temporada de lluvias y que cuando empieza llueve todos los días, por lo que todos estábamos preparados para enfrentar mucha lluvia. También que había una invasión grande de mosquitos y que eran muy grandes y picaban muy fuerte.- Cuando llegamos al lugar donde instalamos el campamento nos dijeron que armáramos nuestras carpas en una parte del campo.- Así lo hice y una vez que había terminado de armar mi carpa (...)vino uno de los organizadores y me dijo que justo allí no se podía instalar ninguna carpa porque era un lugar más bajo y desde hacía varios días que de mañana llovía todos los días y en esa parte justo se formaba un charco grande como un lago, por lo cual mi carpa seguramente al otro día estaría flotando.- Lo pensé unos instantes y le contesté: “Sabés que yo la voy a dejar aquí nomás, yo vine aquí por voluntad de mi Señor y a trabajar para El, y El es el Señor y Creador del Universo y domina las lluvias y el clima y todo, hoy en mis oraciones le voy a pedir que nos de una mano con el clima y con los mosquitos (...) Así lo hice: esa noche estuve en mi carpa unas tres horas orando y pidiendo al Señor que nuestra presencia allí pudiera cumplir con lo que su voluntad pretendía de nosotros y le dije que si nos encontrábamos todos los días bajo lluvias torrenciales y bajo el ataque permanente de nubes de mosquitos voraces, nuestro trabajo seguramente sería menos eficaz, que igual trabajaríamos y que eso no nos detendría pero sí nos complicaría bastante más las cosas, por lo cual con fe y sabiendo que El lo podría hacer, le pedí que el clima nos fuera propicio y que la plaga de mosquitos retrocediera.- En todo el tiempo que estuve acampado no llovió nunca y a mi al menos no me picó ningún mosquito y prácticamente no ví mosquitos.- Yo sé que el Señor tuvo mucho que ver con todo eso(...) La distribución de la comida, que siempre alcanzaba y un médico sólo que atendía efectivamente cientos de pacientes -
A los varios campamentos que visitamos, ocupados todos ellos por miles de haitianos, llevábamos comida caliente consistente en un guisado de arroz y lentejas (también se llevaba leche en polvo para los bebes).- Las ollas eran grandes, pero yo veía los cientos de personas que se arrimaban para alimentarse y pensaba: -Esto no va alcanzar para nada.- Pero “coincidentemente” siempre alcanzaba y todos quedaban satisfechos(...)También me llamó mucho la atención ver como un médico sólo y unas pocas enfermeras se las arreglaban para poder atender a la enorme cantidad de haitianos que formando largas filas, esperaban ser atendidos.- Yo los veía y pensaba: Todos no los va a poder atender, pero sí todos eran atendidos después de esperar pacientemente y se iban conformes con su diagnóstico y sus medicamentos.-
- El traslado de las botellas de agua.-
- Los traductores
En algunos campamentos pudimos concurrir con jóvenes haitianos que asisten a la escuela del lugar donde estábamos acampados, y ellos nos hacían de traductores.- Pero en los días que ellos no nos podían acompañar , la barrera del idioma se convertía en algo complicado de superar, ya que muchos de los haitianos hablan sólo creol y no francés.- En dos oportunidades sucedió esto y comenzamos a orar pidiendo al Señor que viniera en nuestra ayuda y nos sacara de esa dificultad de alguna forma.- Después de estar orando algunos minutos, “casualmente” aparecía un joven que nos anunciaba que sabía inglés o español y se ofrecían voluntariamente a oficiar como traductores nuestros(...) .para mí no eran casualidades.-
COMENTARIOS FINALES: Trabajando para ese tan golpeado pueblo de Haití, comprendí en forma verdadera lo que quiere decir Jesús cuando dice que la verdadera felicidad está en servir y no en ser servido y en dar y no en recibir. Jugando con los niños en uno de los campamentos (muchos de lo cuales son huérfanos) me emocioné de tal manera por el amor que ellos nos trasmitían a nosotros que me comenzaron a correr las lágrimas y le agradecí a Dios por haberme puesto allí en ese momento y por haber cambiando mi corazón.- Yo siempre le decía al Señor que antes de mi conversión mi corazón era de acero reforzado, luego de mi conversión El me lo había ablandado pero que lo había hecho de madera porque igual seguía muy duro.- Y en ese momento sentí que me decía: - Ahora sabemos que tu corazón no es de acero reforzado, ni de piedra ni de madera, sino que es un corazón de carne y sensible al sufrimiento de otros.- En esa oportunidad se nos aproximó una persona de allí y nos manifestó que era la primera vez desde el terremoto que los niños de ese campamento eran felices. Nos dijo que antes habían concurrido otros grupos de ayuda, que les habían entregado comida y algunos juguetes para los niños, pero como que se mantenían a distancia, no se habían integrado y el había sentido que les habían “tirado las cosas como a animales”, mientras que nuestro grupo según él lo veía integrado y que le estaba dando realmente amor a los niños, mientras jugábamos con ellos.- Nosotros le explicamos que seguramente la diferencia radicaba en que el Señor Jesucristo estaba presente con nosotros y en nosotros y eso hacia una diferencia muy importante.- Por último quiero mencionar un encuentro que tuve con un joven:- Mientras recorríamos un campamento llevando el mensaje del Evangelio (...)nos encontramos con un joven de 23 años que nos hizo este planteo: me aseguraba que a él, Dios nunca lo perdonaría..- Yo le explicaba que si nos arrepentimos y creemos en Jesucristo, Dios perdona siempre.- El me insistía que a él no, porque era muy malo. (...) Finalmente me dijo que Dios no lo perdonaría nunca porque él era tan malo que había estado dos años en prisión por ser demasiado malo.- Ante eso yo dudé algunos instantes si darle mi testimonio o no, ya que los otros integrantes del grupo que estaban conmigo en ese momento no sabían mi historia.- Pero me dije: No le puedo fallar a mi Señor en este momento ni a este muchacho. Allí le dije que eso tampoco era impedimento para que Dios lo perdonara ya que yo también había estado en prisión 5 años y Dios me había perdonado y no sólo eso sino que me tenía trabajando y hablando en su nombre a varios miles de kilómetros de mi país.- El joven quedó muy impactado y comparaba repetidamente 5 contra 2. Lle dije: -si seguramente yo fui mucho más malo que tú, pero igual Dios me perdonó y además me puso a trabajar para él.- Le sugerí que asistiera con su hermana a la iglesia, que hablara con el pastor, que seguramente le aclararía todo esto y el asintió.- Pienso que quizás solamente esa conversación con ese joven ya justificó mi presencia en Haití en el nombre de mi Señor y Salvador Jesucristo. En síntesis, lo que queremos dejarte como mensaje de este testimonio, es que Dios es fiel y poderoso, y obra y transforma las vidas de aquellos que, sin importar su condición anterior, se entregan en las manos de Dios para servirle. "El que está unido a Cristo es una nueva persona. Las cosas viejas pasaron; lo que ahora hay, es nuevo" 2a Corintios 5:17 VP |
| Última actualización el Jueves, 29 de Julio de 2010 18:43 |




A continuación todos los obstáculos comenzaron a caer uno a uno, la Fiscal, dio su conformidad, el Juez también, obtuve el dinero que no tenía, para el pasaje y para realizar un depósito en garantía que el Juez exigió. En mi casa ni mis padres ni mis hijos, ninguno se opuso a la idea y por el contrario les pareció bien ( lo cual me sorprendió ), ya que no son creyentes y claro que no creían que hubiera recibido un llamado de Dios tal como les conté, pero igual todos estuvieron de acuerdo en que realizara el viaje.(...)
entidades de beneficencia.- Algunos de esos campamentos, los cuales visitamos,están divididos por zonas, según sean creyentes en el vudú o sean cristianos.- El campamentos más grande que visitamos tenía un sector de unas 13.000 personas creyente en el vudú y otro con unas 7000 cristiano, éste bajo la dirección de un pastor evangélico haitiano.- Con otros integrantes del grupo ingresé al sector de vudú, con la intención de predicar a nuestro Señor Jesucristo, para lo cual me coloqué un cartel en su idioma creol que decía “ Vine hasta aquí a ayudarlos por amor a Jesucristo”, ya que muchos no comprendían el motivo de nuestra presencia y pensaban que éramos enviados por el gobierno americano, ya que el grupo se denomina Proyecto América.- Después de un rato recorriendo ese sector el pastor haitiano nos alcanzó y nos pidió que nos retiráramos del sector vudú porque según dijo corríamos muchísimos riesgos y que allí todos los días desaparecían personas y nunca más las encontraban y ni sus cuerpos aparecían.- Le dijimos que con Cristo no teníamos miedo al vudú ni a nada, y que nosotros deberíamos predicar principalmente a los que estaban del otro lado, para traerlos para el otro lado, pero el insistió ( hablando en español muy claro ) que nos retiráramos ya que de lo contrario al otro día tendría graves problemas en el campamento y que además nuestra seguridad en ese momento era su responsabilidad y agregó que se alegraba mucho por nuestra fuerte fe, ante su insistencia acatamos su solicitud.(...) 
Otro hecho muy fuerte que viví fue vinculado a una tarea que me encomendó uno de los organizadores.- Cuando nos retirábamos al atardecer del campamento más grande que visitamos, donde se calcula que viven más de 20.000 personas, sucedió algo para mi muy impactante. Me pidieron que trasladara dos fundas con botellas de agua (...) hasta la camioneta, ya que las precisábamos en el campamento. Un momento antes, a otro voluntario le habían sacado una de las fundas que cargaba, y se armó una batahola grande entre los haitianos por las botellas de agua caídas.- Yo no tenía inconveniente en cumplir con eso, pero sentía una carga fuerte en mi corazón por tener que negarle agua potable a un niño o a cualquier persona en la situación que ellos están allí (...), pero a la vez quería cumplir con el trabajo que me habían ordenado.- Me acordé de mi Señor Jesucristo y le pedí su ayuda. No sabía como me podría ayudar pero le dije sencillamente “Sé que de alguna forma podés”.- Resumiendo: cargué en la carpa donde estaban y salí caminando con las dos fundas con botellas de agua recorriendo un trayecto de unos 200 metros abriéndome paso entre una multitud de haitianos y nadie, ni uno sólo, se me arrimó a pedirme agua: parecía como que ni siquiera me veían o al menos no veían las botellas de agua que cargaba. Deposité el agua en la camioneta, me subí al ómnibus y comencé a pensar en esto y me dí cuenta que allí había pasado algo “raro”.- Creo que el Señor escucho mi oración y de alguna manera obró.